Principado de Lom del Ort
3/15/2003
Es sabido que toda pequeña ciudad o región o porqué no Principado, tiene un fanatismo. Algo que lo "caracteriza" y que suele usarse para captar turismo, o por lo menos para venderselo a los vecinos. Existen "Capital Nacional de la Galleta", "Capital Nacional del Salame", "Capital Provincial del Chicharrón sin Sal" y "Capital Regional del Yogur Diet". Esos culinarios temas suelen enorgullecer a los moradores de dichas ciudades, que lo anuncian con grandes carteles en la entrada, al lado de "Club de Leones", "Rotary Club" o "Club Desesperanzas de Boludonia" (es que nunca ganan a nada, los pobres). También suelen realizar fiestas anuales, donde eligen su reina. (No puedo evitar imaginarme el enorme orgullo de ser elegida "Reina Nacional del Salame Picado Grueso").
Otras ciudades, se dedican a deportes. Baloncesto, Voleyball (nueva y mediática moda), patín sobre ruedas, skate artístico.
Nuestro amado Principado de Lom del Ort, gira alrededor de una pasión: el automovilismo (que se traslada a las motos, bicicletas sulky, o cualquier aparato con ruedas).
Así son los extraños engentros que circulan por nuestro Principado (con la anuencia de los Jefazos y Jefecitos).
(continuará)
3/14/2003
Para entender algunas de las características de los lomortenses, es bueno conocer algunas cuestiones sobre sus orígenes. Aunque en general (o por lo menos morirían porque así fuera realmente) padecen el mismo origen étnico de la mayoría de los habitantes de la región de Boludonia. O sea que se ha construido a partir de las grandes inmigraciones europeas.
Eso es lo que quieren creer. Pero en realidad, hay muchos descendientes de indígenas de la zona, mezclados con una gran cantidad de emigrantes de países del Cercano (y en breve destruído) Oriente. O como en Boludonia los llamamos (equivocadamente): "turcos".
No sé si saben, mis queridos radioescuchas, que la mayoría de la "pilcha campera", es de ese origen. Al-pargatas, bombachas, chalecos, y toda esa parafernalia que hace que nuestros "gauchos" parezcan más un árabe degradado que un francés agrandado.
Esquizofrenia pura que le dicen, que puede ayudar a entender (o no) la lucha desesperada por ocultar el origen de cada familia (o muchas) lomortense.
En lugar del famoso "orgullo de raza" que caracteriza a los pobladores de otras regiones, el lomortense padece una cierta "verguenza de origen", que se traduce en conductas tales como esconder al abuelito en el fondo (que fue en realidad quien ganó el dinero que estos pavos gastan a mansalva, recorriendo los campos vendiendo galleta, o con su localcito de criollo nombre), pintar bien bien el frente de la casa (que no se note el desastre interno), y estacionar bien a la vista el BMW, la Kawazaky y la bici de 769 cambios. Aunque las deudas ahoguen, que no se note.
Pobres abuelos... no siempre de un buen tronco salen buenas ramas.
3/13/2003
Hoy tuve un mal comienzo del día. Me caí de la cama, y como duermo en un colchón en el piso, no conseguí otra cosa que hacer reir a 2 cucarachas que comían los restos de mi cena.
Cuando quise darme una ducha, no conseguí otra cosa que darme un resbalón y quedarme enganchado en la manguera que uso para ducharme.
Intenté servirme un vaso de leche para el desayuno... y recordé que no tengo heladera, ni leche.
Así que en el colmo de la depresión me quise suicidar y me tiré por la ventana.
Lo que hizo reir a varios vecinos, que vieron a un gordo enganchado de las rejas de una ventana en una planta baja.
Ni suicidarse bien se puede en el Principado, salvo que uno consuma mucha agua, que dicen las malas lenguas (los bioquímicos, bah) que tiene suficiente arsénico como para reventar a varias poblaciones como la nuestra.
3/12/2003
Me levanté tempranito, y decidido a resolver dos o tres cuestiones de esas que uno viene "suspendiendo", partí raudo silbando "la mar se enyesa", por las callecitas de Lom del Ort.
Hace tiempo que deseo organizar mis CD's, y para ello, pensé en hacer unos bonitos cajoncitos, donde poder acomodarlos y clasificarlos.
Como para tales menesteres soy un absoluto inùtil, y creo en eso de "zapatero a tus zapatos" o por lo menos "carpintero a tu carpintería", me dirigí a un local muy bonito, lleno de maderas, muebles y aserrín aserrán los maderos de san juan por todas partes y un precioso cartel en la puerta que dice "Carpintería".
Observando (nótese que me desperté perspicaz) a un señor sentado en la puerta tomando mate, preguntéle:
-¡Oh, extraño caballero! ¿Eres tal vez un gnomo escapado de un maravilloso y mágico libro de cuentos, o eres simplemente el propietario de tan extraordinario lugar?
El señor me míró atentamente, y simplemente respondióme:
-Shoy el dueño, ¿qué she le ofreshe?. Con un timpre de voz que me hizo sospechar que en realidad, era un gnomo.
-¡Oh digno caballero! ¡Solo deseo encargaros la realización de unos preciosos cajoncillos de madera! Dije encantado con la posibilidad de solucionar un problema de larga data.
-No, no hashemo trabajosh de carpintería acá.
A veces, los lomortenses me desorientan.
3/11/2003
Las empresas de "seguridad" lomortianas vienen creciendo como honguitos después de la lluvia. Cada vez que alguno viene a ofrecer sus "servicios" lo dejo hablar un rato para ver qué es lo que ofrecen (en una época lo hacía con los Testigos de Jehová, pero me aburrieron).
Son hasta graciosos, intentando mostrar que son más seguros unos que otros, cuando todos consisten en un par de pobres tipos que pasean en unas bicicletas desharrapadas con las que no alcanzarían ni siquiera a un cuis rengo.
Juegan a los autitos chocadores entre si, y llegan más tarde que la policía lomortense salvo cuando hay pizza gratis.
El otro día, uno de sus "representantes" espetó una frase que me dejó maravillado: "nosotros somos los que solucionaron el problema de los adolescentes eliminándolos".
Me quedé sumamente preocupado, ya que tengo ni más ni menos que dos hijos adolescentes, que al decir de tan insigne poeta (el tipo ese de la seguridad, bah), se han convertido en fantasmitas sin yo notarlo.
Simpático el tipo.
